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Adiós Depresión

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Hola de nuevo, disculpen la demora en colgar otro post, pero la vida universitaria muchas veces es complicada, es gracioso cómo un estudiante de psicología se puede estresar tanto en semana de parciales, de hecho debería poder sobrellevarlo... Jajaja.

El artículo que les dejo a continuación es algo antiguo - poco más de un año - pero no deja de ser interesante. Es una entrevista a Enrique Rojas -ya hablamos de él anteriormente- sobre la depresión (tema que también se ha tocado).

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Enrique Rojas (Granada, 1949), es una personalidad de referencia en el mundo psiquiatría y fuera de él. Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid y Director del Instituto Español de Investigación de Psiquiatría, es Premio Extraordinario del Doctorado en Medicina y también Premio Conde de Cartagena de la Real Academia de Medicina de Madrid. El Dr. Rojas podría ser catalogado como un “perforador de superficies”. Su misión es bucear en las almas. Descubrir qué se esconde en los rincones más íntimos de la personalidad para poder dar una solución oportuna a los problemas de la psique.

No es un psiquiatra alejado de la realidad sino de los que se remanga. En alguna ocasión ha dicho “Soy un obrero de la construcción de la psiquiatría, no un arquitecto que lo mira todo desde arriba. Yo bajo a los sótanos de la personalidad. Quiero saberlo todo de mi paciente aunque resumido”.

La enfermedad de la tristeza –como es conocida– se manifiesta cuando la melancolía empieza a hacer mella en el individuo y le impide funcionar en su vida diaria. Puede ser “endógena” (o hereditaria) o “exógena” (fruto de algún acontecimiento desagradable en nuestras vidas) y sus efectos son devastadores: “Quien no ha tenido una depresión no sabe realmente lo que es la tristeza en profundidad”.

Ante la depresión las alternativas son tres: primera, no hacer nada y seguir amargado toda la vida; segunda, poner punto final vía suicidio; y tercera, acudir a un especialista –única solución viable– que reconduzca la situación. Enrique Rojas es uno de los más reconocidos de nuestro país. A pesar de que la enfermedad no es nueva –tiene siglos de existencia– hoy se la conoce más y se la trata mejor.

El 90% de las depresiones se curan. Psicoterapia (estrategias orientadas a corregir los puntos flacos de la personalidad: inseguridad, escasa autoestima, débil estado de ánimo...), farmacoterapia (antidepresivos que disminuyen la ansiedad e incrementan el estado de ánimo), socioterapia (recursos que facilitan el contacto interpersonal) y biblioterapia son algunos de los tratamientos para combatir la depresión. También, gracias al desarrollo tecnológico hoy día existen diversos instrumentos que permiten combatir esta enfermedad como el estimulador magnético transcraneal que corrige las depresiones que no responden a los fármacos. Pero mucho mejor que “curar” es “prevenir”.

Por eso, entre las claves vitales del Dr. Rojas está el saber concatenar con madurez e inteligencia pasado, presente y futuro. Primero, hay que reconciliarse con el pasado, “superar, digerir e ir cerrando las heridas de atrás. Hay gente que no sabe perdonarse”. Segundo, hay que saborear el presente y “querer mucho lo que se tiene”; y es que como decía Shakespeare: “sufrimos demasiado por lo poco que nos falta, y gozamos poco de lo mucho que tenemos”. Y tercero, hay que vivir empapados de futuro. Los retos tiran de nosotros hacia delante y nos mantienen despiertos y coleando. Otro de los “secretos” de la existencia que el Dr. Rojas siempre ha destacado es la importancia de evitar la dispersión. Pocos objetivos (realistas) y a por ellos. Séneca está en el centro de su discurso.

En “De la brevedad de la vida”, el cordobés escribe: “En ninguna parte está quien está en todas partes; a los que pasan la vida de aquí para allá les ocurre que tienen muchos albergues y ninguna morada”. La labor escritora del Dr. Rojas es prolífica y exitosa. “Una teoría de la felicidad” lleva 30 ediciones; “La ansiedad”, 17; “Remedios para el desamor”, 22; y así el resto. Sus escritos acumulan sabiduría intelectual pero también rebosan finura estética. Cuida el fondo y también la forma; el contenido y también el continente; el qué y también el cómo. En sus obras se alternan los textos científicos y los humanistas. Su última publicación es “Adiós, Depresión: En busca de la felicidad razonable” (Temas de Hoy), que lleva más de 100.000 ejemplares vendidos desde noviembre con 30 semanas en la lista de libros más vendidos.

En su faceta más personal está casado desde hace un cuarto de siglo con Isabel Estapé y es padre de cuatro hijas. Habla inglés, francés e italiano. Su pasión, la pintura.

“La inteligencia fría y seca sin afectividad no sirve de nada”

Nos recibe en su despacho donde junto a una amplia biblioteca repleta de libros las paredes aparecen decoradas con cuadros de su cosecha propia.

FRANCISCO ALCAIDE: El economista y fundador del LSE Centre for Economic Performance, Richard Layard, autor del libro “La felicidad” (Taurus), decía: “Se da una paradoja en el corazón de nuestra civilización. Aunque la población es más rica, las gentes no son más felices. A lo largo de los últimos 50 años hemos logrado mejores casas, mejores vestidos, vacaciones más largas y, sobre todo, mejor salud. Sin embargo, las encuestas demuestran claramente que la felicidad no ha aumentado en EE.UU., Japón, Europa continental o Gran Bretaña. Este hecho devastador debería provocar un replanteamiento a fondo de las políticas gubernamentales y sobre cómo conducimos nuestras vidas”. ¿Cuál es su opinión?


ENRIQUE ROJAS: La felicidad ha quedado reducida para muchos a tres cosas: bienestar, nivel de vida y economía. Hay mucha gente con mucho dinero que es muy desgraciada. Para mí la felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida de acuerdo con las posibilidades de uno, donde los tres argumentos de la existencia –amor, trabajo y cultura– estén repletos de sentido.

F. A.: La depresión –un tema del que ha escrito mucho– ya ha sido catalogada como la “enfermedad del siglo XXI”. Vd. ha manifestado que “el psiquiatra se ha convertido en medio mundo en el médico de cabecera”. ¿Cuáles son los factores explicativos de esta tendencia?

E. R.: La depresión ha existido siempre. La historia de la depresión es la historia de la tristeza y de la melancolía. El problema es que la sociedad actual es cada vez más competitiva, más agresiva, mejor desde el punto de vista técnico y al mismo tiempo bastante deshumanizada. Esto provoca que los sentimientos que el ser humano alberga en su interior sean de melancolía, apatía, decaimiento, falta de ilusión, desgana.... En este momento, en el país más culto de Europa, Francia, el índice de suicidios entre la gente joven es muy alto. Hay gente muy perdida que no encuentra sentido a la vida. En parte es lógico, porque la sociedad se ha vuelto demasiado fría y excesivamente racional.

La entrevista completa la pueden leer en: http://www.enriquerojas.com/ficha_entrevistas.asp?Id=14

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Aquí les comparto una entrevista al Dr. Enrique Rojas en LIBERTAD DIGITAL. La parte dedicada a la salud tocará el tema de la DEPRESIÓN. Además responderá las preguntas de los telespectadores. Después se tocará el tema de la Ley de la dependencia en España (que no tiene nada que ver con la entrevista al Dr. Rojas pero está incluido en este programa).




También respecto al tema les dejo un video la presentación del libro "Adiós Depresión":

La Depresión

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Una interesante reflexión del Papa Juan Pablo II sobre la depresión, con una visión cristiana, que no se queda en lo que vemos, sino que va más allá y trasciende, como el amor cristiano.

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Discurso a la XVIII Conferencia Internacional sobre "la depresión", del Consejo Pontificio para la Salud

Siervo de Dios Juan Pablo II

Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos amigos:

1. Me siento muy contento de poder encontrarme con vosotros con motivo de la Conferencia Internacional organizada por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud sobre el tema «La depresión». Doy las gracias al cardenal Javier Lozano Barragán por las gentiles palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes.

Saludo a los ilustres especialistas que han venido a ofrecer el fruto de sus investigaciones sobre esta patología con el objetivo de favorecer un conocimiento profundo que permita mejores tratamientos y una asistencia más idónea a los interesados y a sus familias.

Al mismo tiempo, manifiesto mi reconocimiento a quienes se dedican al servicio de los enfermos de depresión, ayudándoles a conservar la confianza en la vida. Este reconocimiento se extiende también, por su puesto, a las familias que acompañan con cariño y delicadeza a su familiar querido.

2. Vuestras sesiones de trabajo, queridos congresistas, han mostrado los diferentes aspectos de la depresión en su complejidad: van desde la enfermedad profunda, más o menos duradera, hasta un estado pasajero, ligado a acontecimientos difíciles --conflictos conyugales y familiares, graves problemas laborales, estados de soledad...--, que comportan una fisura o una ruptura en las relaciones sociales, profesionales, familiares. La enfermedad es acompañada con frecuencia por una crisis existencial y espiritual, que lleva a dejar de percibir el sentido de la vida.

La difusión de los estados depresivos es preocupante. Se manifiestan fragilidades humanas, psicológicas y espirituales, que al menos en parte son inducidas por la sociedad. Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen los mensajes transmitidos por los medios de comunicación sobre las personas, al exaltar el consumismo, la satisfacción inmediata de los deseos, la carrera a un bienestar material cada vez mayor. Es necesario proponer nuevos caminos para que cada uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual, fundamento de una existencia madura. La participación entusiasta en las Jornadas Mundiales de la Juventud demuestra que las nuevas generaciones buscan a Alguien que pueda iluminar su camino cotidiana, dándoles razones de vida y ayudándoles a afrontar las dificultades.

3. Vosotros lo habéis subrayado: la depresión es siempre una prueba espiritual. El papel de quienes atienden a una persona deprimida sin una función específicamente terapéutica consiste sobre todo en ayudarla a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir. Por eso, es importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, al igual que para cualquier otra persona, contemplar a Cristo y dejarse «guiar» por Él es la experiencia que les abre a la esperanza y les lleva a optar por la vida (Cf. Deuteronomio 30, 19).

En el camino espiritual, la lectura y la meditación de los Salmos, en los que el autor sagrado expresa en oración sus alegrías y angustias, puede ser de gran ayuda. El rezo del Rosario permite encontrar en María una Madre cariñosa que enseña a vivir en Cristo. La participación en la Eucaristía es manantial de paz interior, ya sea por la eficacia de la Palabra y del Pan de Vida ya sea para la integración en la comunidad eclesial. Si bien a la persona deprimida le cuesta un gran esfuerzo lo que a los demás parece ser algo sencillo y espontáneo, es necesario ayudarla con paciencia y delicadeza, recordando la advertencia de santa Teresa del Niño Jesús: «Los pequeños dan pasos pequeños».

En su amor infinito, Dios está siempre cerca de los que sufren. La enfermedad depresiva puede ser un camino para descubrir otros aspectos de uno mismo y nuevas formas de encuentro con Dios. Cristo escucha el grito de quienes se encuentran en una barca a la merced de la tempestad (Cf. Marcos 4, 35-41). Está presente junto a ellos para ayudarles en la travesía y para guiarles hacia el puerto de la serenidad recuperada.

4. El fenómeno de la depresión recuerda a la Iglesia y a toda la sociedad la importancia de proponer a las personas, especialmente a los jóvenes, figuras y experiencias que les ayuden a crecer a nivel humano, psicológico, moral y espiritual. La ausencia de puntos de referencia contribuye a crear personalidades más frágiles, llevando a pensar que todos los comportamientos son iguales. Desde este punto de vista, el papel de la familia, de la escuela, de los movimientos juveniles, de las asociaciones parroquiales es muy importante a causa de la repercusión que tienen en la formación de la personas.

También es significativo el papel de las instituciones públicas para asegurar condiciones de vida dignas, en particular, a las personas abandonadas, enfermas, ancianas. Son igualmente necesarias las políticas para la juventud, que ofrezcan a las nuevas generaciones motivos de esperanza, preservándolas del vacío o de otros peligros.

5. Queridos amigos: alentándoos a renovar vuestro compromiso en un trabajo tan importante junto a los hermanos y hermanas afectados por la depresión, os confío a la intercesión de María Santísima, «Salus infirmorum». Que cada persona y cada familia pueda sentir su materna ayuda en los momentos de dificultad. A todos vosotros, a vuestros colaboradores y a vuestros seres queridos os imparto de corazón la bendición apostólica.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit].